Así llega la mayoría de empresas
Cada área con su herramienta, la información a mano y siempre tarde. Nadie miente: el dato existe, pero llega cuando la decisión ya está tomada.
El operating partner tecnológico de la compañía: entramos en el negocio, encontramos dónde pierde dinero y construimos los sistemas que lo hacen crecer optimizando sus operaciones. Con IA, sobre lo que ya existe y en producción en semanas.


Guinda Design
Eximia


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Cuatro áreas, las herramientas que ya existen y el hueco que nadie ocupa. Al bajar, el esquema recorre las cuatro fases: cómo llega la empresa, dónde se pierde el dinero, cómo se construye por piezas y cómo queda operando.
Cada área con su herramienta, la información a mano y siempre tarde. Nadie miente: el dato existe, pero llega cuando la decisión ya está tomada.
Tres semanas dentro del negocio. Cada oportunidad sale cuantificada y ordenada por retorno, y lo que cuesta cada mes de seguir igual se pone en euros.
Semanas, no meses. Se construye encima del ERP, el CRM y el banco que la empresa ya usa, y cada pieza entra en producción y empieza a dar resultado desde la primera.
El sistema opera solo y decide quién tiene que decidir. Cada pieza se mide en la cuenta de resultados, no en un informe.
Las empresas que ganen la próxima década no serán las que compren más software. Serán las que hayan construido sus propios sistemas de operación con IA.
Situación, sistema y resultado, y las cifras que importan. Donde un proyecto está en curso, se dice, y no se le atribuyen resultados.
Un motor de decisión comercial sobre el propio modelo de datos del grupo

Siete agentes coordinados operando el marketing y la atención de un ecommerce

Un concesionario entero llevado por una persona desde el móvil

Treinta y un casos de uso y nueve business cases en tres semanas
Ocho tipos de sistema que ya hemos construido y puesto en producción. Cambia el sector y cambia el problema, pero la forma de construir es la misma: contexto del negocio, piezas en producción, control humano y operación.
Ocho paradas y cada una termina con algo en la mano. La primera fase acaba en euros: dónde se pierde dinero y qué devuelve cada pieza. La segunda lo construye por partes, y cada parte empieza a devolver dinero desde que entra en producción.
Negocio y técnica en la misma mesa, y son los que trabajan. Ninguno de los dos delega.
ERPs de hace veinticinco años que no se conectan, departamentos de administración haciendo a mano lo que debería ser automático, y el coste exacto de cada proceso.



Treinta minutos para entender la compañía y decir si hay dinero que recuperar y por dónde. Si lo hay, un diagnóstico con precio cerrado antes de arrancar, descontable de las primeras implementaciones.